Desde el mundo PyME comparan una caída como la que provocó la pandemia del COVID-19. Critican la apertura importadora y el aumento de costos en dólares.

El tejido productivo argentino atraviesa una emergencia comparable a la pandemia de Covid-19, según advierten referentes del mundo empresarial, en un análisis sobre el cierre de más de 12 mil PyMEs cerraron en el país desde que asumió el gobierno de Javier Milei.

En diálogo con el programa «Desde el canil», el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, contextualizó que desde 2017 hasta hoy la destrucción de empresas superó las 30 mil.

Sin embargo, apuntó a la aceleración del proceso en el último año: “Entre enero de 2024 y enero de 2025 perdimos más de 12 mil empresas, y eso sin contar los cierres que ocurrieron entre febrero y junio. Es una cifra que marca con claridad el rumbo”, sostuvo.

Rosato reconoció el éxito del Gobierno en el control de la inflación y el déficit, pero fue muy crítico con la apertura importadora y el incremento de los costos en dólares, especialmente en «la energía, los insumos importados y el financiamiento”.

«Desmantelamiento del aparato productivo»

Para el titular de IPA, el problema no es solo la desaparición de empresas, sino también la «pérdida de empleo, conocimiento, capacidad instalada y generación de divisas genuinas». Subrayó: “Este modelo nos está llevando a desmantelar el aparato productivo nacional. La industria PyME (…) está siendo dejada de lado”.

Desde IPA piden un giro de 180 grados. Rosato fue categórico: “Estamos pidiendo plata prestada para engrosar las reservas, cuando deberíamos estar generando divisas a través de la producción nacional (…). Las PyMES podrían ser parte central de ese camino, pero en lugar de apoyarlas, las estamos empujando al cierre”.

«Le estamos dando empleo al resto del mundo»
En sintonía, el periodista Ariel Maciel advirtió que “el cierre de fábricas está directamente vinculado con la apertura importadora». Explicó que mientras EE.UU., Brasil o China suben aranceles, «acá bajamos aranceles, desregulamos y permitimos que productos importados ganen espacio. El resultado es que aunque bajen los precios, los supermercados venden menos y la economía se enfría”.

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